El padre de las enfermedades Babalú Ayé

Babalú Ayé en la santería es el representante de las enfermedades, como la lepra, la viruela, enfermedades de transmisión sexual e incluso la peste. Este Orisha es de un sitio llamado Benin, y en África es llamado Samponá.

A esta deidad podemos identificarla fácilmente en otras religiones, como la católica. Debido a su importancia queremos explicarte el día de hoy, su historia y como es venerada.

El padre de las enfermedades Babalú Ayé

Su nombre significa «rey y señor de la tierra», él se concentra en las enfermedades de la piel, desde un punto de vista positivo se encarga de curar con la muerte y el renacimiento de un enfermo.

Sus adoradores, lo saludan como: ¡Jekúa Babalu Ayé Agrónica!, su número asignado es el 17 junto con los múltiplos de este y es celebrado los 17 de diciembre. Su color es el morado y, el día de la semana que le corresponde es el viernes.

Se dice que cuando Babalù Ayè baja a la tierra, se muestra como un hombre enfermo que tiene la espalda doblada y las manos en garra, también cojea y muestra débil, aparenta tener congestión nasal, y las moscas suelen pararse en sus heridas abiertas.

En la religión católica, es comparado con San Lázaro, los atributos con los que suele reconocerse son unas muletas, unos perritos y una campana en forma de triangulo hecha de madera.

Las ofrendas que se le suelen colocar son maíz tostado, pan quemado, agua de coco, vino seco, dientes de ajo, pescados, coco y cebolla, los animales son chivos, gallinas y palomas.

En la naturaleza, suele esconderse en la hiedra, el caralilo y el cunde amor con el fin de protegerse del sol, pues esta deidad suele aparecer en las noches, Babalú Ayé es un santo respetado e incluso temido por algunos seguidores.

Los devotos de Babalú Ayé

A Babalú Ayé, le suelen confeccionar elekes o collares de cuentas blancas que tienen una fina raya en medio de color azul, pero en algunas ocasiones combinan diferentes diseños de colores rojas y negras.

Su vestimenta, se realiza a base de un saco que está cubierto por caracoles, y las personas que siguen a este dios suelen ser atentas a la búsqueda del bienestar físico y mental. No se le debe verter agua pues esto no es de su agrado, prefiere el vino seco.

Sin duda, Babalú Ayé, nos recuerda la fragilidad humana y de cómo a veces pedir ayuda es necesario, y es que fortaleza no se construye sin pedir ayuda. Si quieres conocer más sobre este santo, Alicia Collado, puede ayudarte. Ahora queremos saber ¿has tenido en alguna oportunidad la necesidad de pedirle a Babalú Ayé?